Problema
Soy Lucas,
y si me conoces, probablemente alguna vez me hayas visto con mi bowl en la mano comiendo avena. Hace más de 6 años que las overnight oats son mi desayuno o mi pre-entreno.
El problema es que, alguna que otra vez, se me ha olvidado prepararlas la noche anterior. Y claro, a la mañana siguiente aparece ese vacío existencial... Bueno, igual no tan existencial, pero sí energético.
Entonces me hacía siempre la misma pregunta:
¿Qué desayuno cuando quiero algo rico, simple y saludable, pero no me sobra el tiempo?
Se lo pregunté incluso a mi nutricionista. Spoiler: era mi hermana.
Obsesion
Soy Valentina,
nutricionista, co-founder de Great Oat y también la hermana de Lucas, aunque eso no hace falta ponerlo tan grande.
Cuando Lucas apareció con su drama del desayuno, me di cuenta de algo: encontrar un snack que sea rico, práctico y nutritivo es fácil si eliges dos de esas tres cosas. Pero encontrar las tres juntas ya es otra historia.
Luego empecé a hacer deporte. Mucho deporte. Y ahí entendí su obsesión con las overnight oats. Aunque, siendo justa, a mí me quedaban más ricas. Bastante más ricas.
Entonces llegó la pregunta obvia:
¿Por qué no existe esto ya preparado?
Investigacion
Después de esa pregunta miramos fuera y vimos que sí existía. Sólo que estaba al otro lado del Atlántico.
Así que pensamos: vale, pues habrá que hacerlo aquí.
Comenzaron las recetas en la cocina de casa, pruebas que salían bien, otras que mejor olvidar, y muchos aparatos para medir el pH, la actividad de agua y la temperatura como si estuviéramos en un laboratorio.
Durante un momento parecía Breaking Bad. Pero con avena. Y bastante menos ilegal.
Creacion
Somos Great Oat,
unas overnight oats listas para comer, cremosas y hechas para momentos reales.
No para cambiarte la vida. No para darte una charla sobre hábitos. Y desde luego, no para sonar como una etiqueta de supermercado intentando convencer de que “esto es bueno para ti”.
Great Oat existe para algo mucho más simple: que cuando abras la nevera y quieras algo rico, fresco y listo, tengas una opción que también te haga sentir que has elegido bien.
Sin preparaciones. Sin complicarte. Sin convertir un snack en una decisión existencial. Solo abrir, coger cuchara y disfrutar de algo que apetece repetir.
Porque una buena elección no debería sentirse como una obligación. Debería estar buena.
Más cucharadas, más pruebas y más Great Oat en la vida real.